miércoles, 24 de julio de 2013

Instrumento inmortal- Capítulo 19.

Ryder abrió la puerta de la biblioteca sin tocar, Shawn estaba sentado en el escritorio detrás de alguna de las estanterías de libros. Parecía muy concentrado mirando el collar de Amy.
Ryder se aclaró la garganta y su primo levantó la vista algo confuso.
Parecía bastante cansado, como si no hubiera dormido en días.
- ¿Sigues con eso?- preguntó Ryder acercándose a él.
- Esto es increíble, Ryder, nunca he visto nada igual a esto...- miró al collar como si fuera algo divino y luego suspiró indignado.- Esto contiene todo un nuevo mundo, pero la única persona que tiene poder sobre él es Amy. Fue hecho especialmente para ella, la puede proteger de todo, ella jamas morirá si lo lleva, puede que su cuerpo si se muera, pero mientras muera llevando el collar...
» siempre encontrará la forma de volver.

- Es una mariposa ¿no?- preguntó Ryder.
- Sí, las mariposas tienen el poder de volver a la vida tras la muerte... La pregunta es... Heather, volvió reencarnada en Amy... y tú... ¿no tendrás ningún amuleto que yo sepa, verdad?
Ryder se lo pensó durante un momento. Su padre le había regalado un reloj de bolsillo que siempre llevaba consigo, pero eso no tenia ni comparación con el amuleto de Amy.
- De hecho, sí.-contestó.
-Dejáme verlo.- Shawn extendió la mano.
- De eso nada.
Shawn abrió los ojos sorprendido.
-¿Qué?
- Que no te lo dejo.
- Estás de broma, ¿verdad?- preguntó Shawn, sin créerselo.
- No. - contestó Ryder serio.- Hazme un favor, devuelve eso a Amy cuanto antes, desde que se lo quitó no deja de tener pesadillas, y me temo que tendrá que ver con el collar, ahora me tengo que ir, pero cuando vuelva quiero que lo tenga.
Shawn suspiró, pero asintió.
- Como usted diga, Señor White.- se burló.
- No juegues conmigo. Por cierto, ¿dónde está Darren? No lo veo desde el martes, empiezo a preocuparme.
-¿Desde el martes?- preguntó Shawn pensativo.- pero... si lo vi ayer contigo...
-¿Ayer? No, ayer estuve todo el día fuera con Amy....- fruncio el ceño y se rascó la barbilla.- No, estoy seguro de que no lo veo desde el martes...
-Mierda....- dijo Shawn levantándose de golpe.- Steven.
Sus miradas se cruzaron durante una fracción de segundos para luego echarsen a correr a toda velocidad hacia la habitación de Amy.

martes, 9 de julio de 2013

Vigila tu espalda. - 18° Capítulo.


                       "Y cuando el fin se acerca, la muerte acecha." 
                                         - Amanda J. Queiroz.

Me desperté cubierta de sudor, había tenido una pesadilla y al no sentir el cuerpo de Ryder contra mi, me asusté. Di la vuelta y me encontré con una cama vacía, suspiré. Cogí la bata, me levanté con torpeza y me dirigí al baño. Estaba temblando de la cabeza a los pies y estaba a punto de tener una crisis nerviosa. Abrí el grifo y me mojé la cara con agua helada. Respiré hondo varias veces. Desde que Ryder dormía conmigo no había tenido pesadillas ni una sola vez, y lo peor de todo no es que se hubiera ido en medio de la noche y si, que el sueño parecieran tan real.
Volví a mojarme la cara una y otra vez. Cuando por fin ya me sentí más calmada me sequé la cara y me miré al espejo. Mi pelo rubio estaba hecho un desastre, y mis ojos azules estaban rojos e hinchados, ¡que horror!.
Alguien se posicionó detrás de mi, miré su reflejo en el espejo, su expresión era pasiva, pero, sus ojos castaños estaban turbado por un remordimiento sobrecogedor. Cuanto más me miraba, más me sentía vulnerable. ¿Cómo demonios había entrado en la casa?. Estuve ahí durante un largo rato mirándole través de nuestros reflejos en el espejo, todo parecía tan irreal...
-¿Qué haces aquí, Steven?.-pregunté dándome la vuelta muy lentamente. 
Cuando por fin alcé mi mirada hacía él, me quedé de piedra. No era Steven quien estaba ahí plantado frente mía, y si Ryder. ¿Qué demonios?
- Hola, muñeca.- dijo él con una sinuosa sonrisa.
Un fuerte escalofrío me impulsó hacía atrás, se me cortó el aire mientras veía a Ryder cambiarse de forma hasta convertirse en un Steven con una sonrisa asesina en los labios.

                                                          ***

- ¡Amy, Amy!, nena, ¡despierta, por favor!.- la voz de Ryder sonaba apagada, cómo si estuviera a varios kilómetros de distancia. Amy buscó concentrarse en su voz, sólo en su voz pero, el miedo que le pesaba sobre el pecho le impedía respirar.- Respira, vamos, despacio...
Y así lo hizo, siguió las demandas de su voz, y poco a poco el peso de su pecho se fue haciendo menor, y menor... Hasta el punto de no existir. El vinculo que había establecido con Ryder hace unos días atrás los había hecho un sólo. Era cómo si pudieran saber lo que está pasando al otro sin ni al menos estar en la misma habitación, compartían los miedos sin mirasen, el amor sin tocarse y el deseo que uno provocaba al otro cómo algo inevitable. El vinculo que se establecían entre los cazadores de sangre pura, solo se podían romper con la muerte del otro, y por eso se llamaba vinculo eterno. Para los humanos pondrían parecer al matrimonio, pero ese no se rompía con el divorcio, este vinculo era más fuerte, las sensaciones eran más profundas, más intensa y mucho más verdaderas. Los dos se veían reflejados el uno en el otro, estaban conectados por una fina y potente linea invisible.
Amy, abrió los ojos y respiró grandes bocanadas de aire. La cara de Ryder estaba encima de la suya y sus ojos grisáceos la miraban con gran preocupación.
- Sentí que te perdía...- dijo con un amago de voz.- de hecho... casi te pierdo...
Se le quebró la voz, Amy se sentó rápidamente ahorcajadas y lo abrazó.
Podía sentir su miedo cómo si fuera el suyo, su temor era exasperante... eso era tan nuevo para ella.
- Lo siento... lo siento mucho... yo..- se le hizo un nudo en la garganta, sollozó.
Ryder la apretó más entre sus brazos. Debía controlar más sus emociones, sabía cuan sensible era ella y hacer que sintiera su miedo, le destrozaba un poco a cada segundo.
- No tienes que disculparte, no fue tu culpa...- le besó el pelo y la meció entre sus brazos.- Sólo no me dejes, ¿vale?
Ella levantó el rostro de su pecho y lo miró, él también había estado llorando. Intentó sonreír, pero sólo le salió una mueca.
- Ni aún que lo quisiera - le dio un casto beso en los labios y luego volvió a enterrar su cara en el pecho desnudo de él.
Deberían aprender a controlar sus emociones o eso los destruiría a los dos. Para siempre.

sábado, 29 de junio de 2013


Vinculo. -17 ° Capítulo.

“El vinculo entre dos personas que se aman puede llegar a ser mas fuerte que cualquier cosa, basta creerlo."- Amanda J. Queiroz.

                    Unos cuantos días después.


Darren se encontraba apoyado en un torcido y desgarbado árbol, mientras observaba maravillado las luces de la ciudad, luces con variados tonos naranjas, blancos y azules. Todo estaba demasiado silencioso y quieto pero aun así se mantenía alerta. Desde el punto donde se encontraba podía ver gran parte del Puente Vecchio y las barcas que pasaban bajo este. Hasta el momento no se había dado cuenta de lo mucho que echaba de menos su casa. Había vivido en Florencia hasta sus ocho años, hasta que esa bandada demoníaca irrumpió en el rancho de sus padres, asesinaron a su padre por intentar protegerlos y casi se llevan consigo a Shawn. Eso jamás ocurriría, no si él pudiese impedirlo, puede que todos estuviesen poniendo todo patas arriba para encontrar a Amelia Grey, que por ironía del destino, se encontraba justo en ese preciso instante en el salón de la casa de su familia, puede que los del submundo estuviesen como jodidas cabras por poner sus vidas en peligro por intentar matarla y otros por defenderla, pero aun así, jamás olvidarían el destino que les esperaba con su hermano a suelto. Shawn, era una de las piezas clave para el puzzle que todos querrían resolver, ya fueran los horripilantes demonios que caminaban por las mismas calles que todos nosotros a diario, cómo también, varios de los suyos. Nadie era de fiarse cuando se trataba de la vida de todas las familias inocentes, o incluso del mismísimo fin del mundo. Amelia y Shawn eran la clave de algo que ninguno de ellos sabia muy bien de que se trataba y mientras nadie averiguaba a lo que estaban predestinados, nadie les quitaría los ojos de encima, unos por miedo, otros por saber hasta donde llegarían y otros solamente para tener el gusto de verlos caer. 
Casi sin darse cuenta Darren se vio lanzando pequeñas piedrecitas al aire, nada estaba llenado como él habría imaginado, la chica por la que guardaba un secreto amor estaba de alguna forma vinculada con su primo y aunque intentase entenderlo, todavía no podía creer que su primo pasara de tener una profunda adversidad hacia Amy y al minuto siguiente quererla de tal forma como lo hacia. Darren todavía no se podía quitar de la cabeza esa mirada que los había visto compartir en la graduación de Amy. No era la simple mirada de “felicidades, me alegro que hayas logrado... lo que sea que estuviera intentando lograr..” - esa seria la mirada que Ryder debería de haberla echado esa noche - en cambio fue más bien “ Estoy orgulloso de ti, pequeña". De hecho eso fue justo lo que le dijo cuando ella se lanzó a sus brazos. Desde la graduación el ambiente en casa era casi insoportable para él, por lo que decidió que solo iría a casa cuando fuera precisamente necesario. Saber que Amy estaba con Ryder ya era lo suficiente malo, cómo para estar viéndolos  compartir miradas cómplices.
Una mano le apretó el hombro, él se giro a tal velocidad que casi se cohesiona con el árbol en el que se había mantenido apoyado. Se relajó al ver que sólo era Ryder.
- Me has dado un susto de muerte.- dijo casi sin aliento mirando a Ryder fijamente.- ¿Cómo supiste dónde estaba?
Ryder sonrió de lado con arrogancia e hizo un gesto con los hombros quitándole importancia.
- Un simple golpe de suerte.- se río, Darren se quedo petrificado al oír su risa, esa risa malvada no era para nada típica en Ryder. De pronto Ryder dio un paso hacía la luz y Darren contuvo la respiración. Sus ojos eran dos bolas de fuego, sus fracciones eran rígidas y el mal habitaba en cada poro de su piel. Ese no era Ryder, era obvio, aunque no entendía como podían ser tan parecidos y a la vez tan distintos.

martes, 25 de junio de 2013

Disculpas

Pido disculpas por la tardanza en subir los nuevos capítulos y les ruego que esperen con ansiedad, los nuevos capítulos vendrán llenos de adrenalina y muchas cosas inesperadas, un beso y feliz verano a todos.

jueves, 13 de junio de 2013

No me digas que no. - 16º Capítulo.

Rayne miró fijamente a Grey que no dejaba de caminar de un lado a otro.
- Me mareas.- dijo ella suspirando.
- Lo siento, pero si estoy demasiado preocupado.
- ¿Crees que no lo sé? tu voz zumba en mi mente una y otra vez.
- Lo siento.
- Deja de decir lo siento o lo próximo que sentirás es mi...
- Vale, vale.- dijo él con exasperación.
Se paró, puso los brazos en jarra y miró a Rayne de arriba abajo.
- ¿De dónde vienes?
- Axon, he ido hablar con Blake, pero no coopera, no hablará conmigo hasta que vea a Daniel.
- Pues ya sabes que pasará.
- Sí, que lo voy a torturar hasta que me diga que sabe.- Dijo ella poniéndose de pie e intentando recuperar la compostura.
- No puedes torturar a un mago y lo sabes. - dijo él en tono serio.
-¿Quien lo dice?
- Yo, yo lo digo.- Dijo en tono cortante. Ella suspiró y volvió a caer sobre el sillón de cuero gris.- Mira    mea albente caelo, no puedes ir por ahí amenazando a mis mejores aliados.
- Si fuera tu aliado me diría lo que quiero saber.- contraatacó ella entre diente.
- Aver... mea albente caelo, es mi aliado no el tuyo, así que hazme el favor y deja de interrogarle, si él te dijo que no hablará sin Daniel presente, no lo hará y punto.
- Quizá disfrutes de tu mea albente caelo, buscando una solución tú solito para todo estos problemas ¿qué te parece?- dijo ella fulminandole con la mirada y señalandole con el dedo indice.
Él jadeó al sentir el fuego extediendose por sus venas.
- Los chantajes no funcionan conmigo, Rayne Grey, ¿así que por qué no nos haces el favor a los dos y me dejas en paz de una maldita vez?
- ¡Con mucho gusto, señor Grey!
Ella se levantó con brusquedad, caminó hacía la puerta sin dejar de fulminarlo con la mirada, salió y dio un portazo.
- Si alguien me hubiera dicho hace siglos atrás, que el matrimonio con un ángel seria tan difícil jamás me habría casado con uno.- gruñó él.
- Te he oído, Grey.- la voz enojada de Rayne en su cabeza le envió un escalofrío por todo el cuerpo.

                                             
                                                           ***

- ¿Chino?¿Enserio?.- preguntó Bella por tercera vez.
- Sí, chino.- respondió Amy otra vez.
- Pero la comida china es...
- Bella, tengo unas ganas increíbles de torturar a alguien y me estás dando todos los motivos para que esa persona seas tú.- la interrumpió Ryder.
Ella entrecerró los ojos y le sacó la lengua.
Shawn seguía en la biblioteca.
Ellos se habían ido poco después de que Shawn le vendara las horribles quemaduras provocada por la sangre de hada y ahora se encontraban en el salón intentando que Bella razonara sobre la comida China. Darren todavía no había llegado de donde fuera que estuviera, así que le tocaba a Ryder encargarse de ser el malo. Amy se encontraba sentada en el suelo justo a su lado y su hermana estaba sentada en el sillón de enfrente.
- ¿Por qué no comida japonesa?- preguntó Bella animada.
- ¿Cual es la diferencia, Annabella?- preguntó Ryder en tono cansado.
- Que no es china...
-¿Por qué no dejamos ese asunto y hacemos la cena nosotros mismo?- Preguntó Amy con la vana esperanza de que dejaran de pelearse entre ellos.
 En cuanto lo dijo los dos estallaron en risa. Amy cerró los ojos y respiró hondo.
Estos dos ya había expirado toda su paciencia, por lo que optó por utilizar el chantaje emocional.
- ¿Sabéis qué?- dijo entre dientes poniéndose de pie.- Me importa un comino si es China, Tailandesa, Marroquí, Japonesa, Árabe o brasileña  ¡ME IMPORTA UN PITO!- Bella y Ryder se quedaron mudos al instante.- quería hacer algo normal con mi "familia", pero si queréis ponérmelo difícil, muy bien, adelante, pero yo me largo de aquí.
Les dio la espalda y empezó a caminar hacía la puerta de la entrada. Ryder se levantó de un salto.
-¿Dónde crees que vas?- preguntó siguiéndola.
- ¿Yo?- dijo ella presionando el dedo indice en el panel de control de la casa.- me voy al barrio chino, a por "mi" comida.
Les dedicó una mirada furiosa a los dos, abrió la puerta y la cerró de un portazo.
-¡Maldita sea el día que conocí a los Grey!- gruñó Ryder cogiendo la chaqueta de la percha y yendo detrás de ella.

Las calles estaban alborotadas aun así no fue difícil distinguir la rubia cabellera de Amy. Apresuró el paso para alcanzarla, estaba a escasos pasos de ella cuando alguien le sujetó del brazo.
Apartó el brazo con un brusco movimiento al ver de quien se trataba.
- Ralf.- dijo Ryder indagandole con la mirada.
Ralf le sonrió.
- White ¿Qué haces por aquí?
- Pues veras... ¿Desde cuando necesito un motivo para estar dónde me plazca?- preguntó Ryder intentando controlar la ira de su voz.
- Tranquilo...- dijo Ralf alzando las manos.- es solo que me extraña verte por aquí...
- ¿ Qué pasa? ¿ahora tengo que concertar cita contigo toda vez que me apetezca comida china o qué?
- No, es solo que...
- ¿Es solo que qué?- preguntó Ryder enfadado.
- ¿Sabes algo sobre Amelia?
La expresión del rostro Ryder  se apaciguó durante un momento.
- Sí, la verdad es que sí.- Ryder sonrió de oreja a oreja.- Dice que te de esto.
Ryder le propinó un puñetazo en la nariz, se giró y empezó a caminar en la dirección donde Amy había desaparecido.
Vio a Amy salir de uno de los restaurante llena de bolsas de plástica, ella le vio y frunció el ceño.
- Ya decía yo que la niñera estaba tardando en venir a echar un vistazo.- bromeó Amy cuando él estuvo lo suficientemente cerca para oírla.
- ¿Alguien te ha dicho lo graciosa que eres?- preguntó él con ironía.
- Déjame pensar...- se rascó la barbilla imitándole cuando está pensativo.- bueno con tú ya son... uno.
- Ja Ja.- enfatizó él.- Larguémonos de aquí antes que tenga serios motivos para mantenerte encerrada en casa durante... digamos... toda tu vida.
Ella puso los ojos en blanco, le entregó las bolsa con comida que había pedido y empezó a caminar hacía uno de los callejones más próximos.